8 ene 2012

Escher en el Parque de las Ciencias

Como la mayoría de mis compañeros saben, el Practicum II lo realicé en el Parque de las Ciencias de Granada, y por suerte ya estaba la exposición temporal de Escher (junto con la del palacio de Carlos V en la Alhambra). Mi trabajo en el Parque era guiar a grupos de alumnos que venían de visita allí, y tenía que explicarles grosso modo las salas por las que íbamos pasando, entre ellas la de Escher. Antes de hablar sobre el interés que mostraban los niños/as allí y de la utilidad de sus obras en clase haré una introducción sobre este artista.


Mauritis Cornelius Escher nació Leeuwarden, Holanda, en el año 1898. Estudio en la Escuela de Arquitectura y Diseño Ornamental de Haarlem. Durante el año 1924 se trasladó a Roma donde permaneció hasta 1934. Más tarde viajará por Suiza y Bélgica hasta que en el año 1941 se instaló definitivamente en Baarn, Holanda, donde moriría en el año 1972. Quizá, su exposición más importante se organizó en el 1954 en la White Gallery de Washington.

Su obra está marcada por un profundo interés en las matemáticas, la arquitectura y la perspectiva.

Escher visitó la Alhambra de Granada en dos ocasiones: en 1922 y en 1936. Esta segunda visita, de la que se cumplen ahora 75 años, marcó un antes y un después en la obra de este holandés genial. Él se quedó asombrado con las formas geométricas que conformaban la Alhambra, y le ayudó mucho para avanzar y profundizar en sus trabajos.

Sus frases más célebres son: “A menudo me encuentro más cerca de los matemáticos que de mis colegas los artistas”. “Todos mis trabajos son juegos. Juegos serios”.
Es evidente que en sus trabajos hace uso de diferentes efectos geométricos, complejos, la gran mayoría inspirados en las creaciones del físico Roger Penrose.


Mi experiencia personal con los niños fue muy variada, dada las diferentes edades que tenían los grupos que visitaban el Parque. Los más pequeños de entre 5 y 10 años ponían bastante interés aunque no conseguían entender los dibujos que tenían ante sí. De todas formas sus comentarios eran muy originales y se fijaban en todo.

                                       Yo guiando a un grupo de alumnos en el Parque

Los del segundo ciclo de primaria y primer ciclo de la ESO eran otra historia, mostraban menos interés, estaban más atentos a las tonterías propias de su edad y los profesores que los acompañaban tenían que estar llamándoles la atención en muchas ocasiones. Aún así, los que realmente se interesaban, se fijaban mucho en las perspectivas de los dibujos y su complejidad, y a veces hacían preguntas que difícilmente podía yo responder porque evidentemente no soy un experto conocedor de la obra de Escher. Es más, ni sus propios profesores eran capaces de responder en ciertas ocasiones.

Así que aconsejo a los maestros/profesores que vayan a visitar este tipo de exposiciones, que lo hagan preparados para poder contestar las dudas que les surjan a los alumnos.

Por suerte, hoy día la mayoría de los niños posee una cámara de fotos o un móvil que dispone de esta.

Con los más pequeños no hay mucho que hacer, yo como maestro haría fotos y luego las expondría en clase para que los alumnos participasen y me explicasen que ven en ellas.

Con los que tienen más edad haría lo mismo aunque esperando respuestas más profundas. Luego les pediría que trajesen información de Escher y por grupos en clase, me hiciesen trabajos medianamente elaborados sobre este artista y sus obras.

También sería muy interesante que en educación artística (plástica), los alumnos trabajasen con la tridimensionalidad sobre papel, intentando imitar las obras de Escher siempre desde la perspectiva y la forma de entenderlo de ellos, y que consigan recrear la profundidad, un aspecto muy importante en los trabajos del artista.

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